Hay una cosa que sigue sin entrarme en la cabeza acerca de los planes de precios de voz y datos.
En las mejores condiciones, las compañías de telefonía móvil tienen que establecer un circuito permanente, con un alto grado de calidad de servicio, para enviar parámetros de voz a 13Kbps, así que un segundo de habla representa poco más de 1,1Kbytes, que tardan menos de 150ms en llegar a su destinatario, y con una diferencia entre el tiempo esperado y el tiempo real de llegada menor de 5ms. Cualquier retraso superior a 150ms se interpreta como un retraso inaceptable —la conversación no se realiza en _tiempo real_—, y si existe alteración entre los tiempo de llegada es necesario aumentar el tiempo de proceso, aumentando el retardo.
Eso significa que la mínima unidad de tarificación de la mayoría de compañías, 30 segundos, corresponde a 33KB. En el caso, por ejemplo, de la tarifa actual que tengo con Vodafone, pagaré 12 céntimos por el establecimiento de llamada —teniendo en cuenta que se establece un circuito exclusivo, puede tener sentido—, más 1 céntimo por 2 minutos (132KB). Eso me da un precio, incluyendo establecimiento de llamada, de 0,001€ por KByte, o de 1€ por MByte.
En cambio, para un canal GPRS, para el que no existe garantía de servicio —y por tanto, permite a la compañía utilizar mejor sus recursos, dando prioridad a la voz—, la única forma de igualar ese precio es tener un bono mensual de 15€. Sólo utilizando bonos mayores pagaremos un precio inferior por MB, pero el coste de la compañía para proporcionar esos servicios ha sido sensiblemente inferior…
Y ahora se preguntan las compañías de telefonía móvil por qué no se llega a sus objetivos de utilización de los planes de datos…