Sobre tecnologías disruptivas…

Barbacolorá, el _nick_ de un buen amigo mío, y comentarista de la bitácora, acaba de enviarme un mensaje que me ha resultado tan interesante como para pedirle permiso para reproducirlo, y aquí está:

No puedo resistirme a decirte que acabo de pasar al selecto club de los que tienen un iPod. Tengo un iPod nano de 8 GB negro. Cuando lo he tenido en la mano y he empezado a ver lo que hace he tenido una sensación: Desde chico creo que hay hitos que marcan el avance de la humanidad. Teniendo en la mano una cosa así de chica que te puede poner películas y a la que la batería le dura un huevo he sabido que estaba ante un hito de estos. El siguiente será el papel electrónico, un libro en el que cambien las palabras o un mapa como el de Harry Potter, pero esto es otra historia.

A mí también me llama mucho la atención aquello que se puede denominar tecnología disruptiva, que es la que realmente provoca que dispongamos de herramientas nuevas en nuestras manos, que no serían posibles antes de que esas tecnologías existan. El iPod original fue posible gracias a la miniaturización de los discos duros (discos de 4,5 centímetros de ancho), y a la rueda de clic. El iPod nano, en todas sus encarnaciones, es posible gracias al invento de las memorias Flash, y a su exponencial aumento de capacidad, gracias a la mejora de los procesos de fabricación de semiconductores. Y el iPhone es posible gracias a esas memorias Flash de alta capacidad, y a su interfaz _multitouch_, que va más allá de poder hacer clic en la pantalla.

Está claro que la primera gran tecnología disruptora del siglo XX es la electrónica, o control de los flujos de electrones, en primer lugar con dispositivos como los relés y las válvulas de vacío, y después con el invento/descubrimiento del transistor en 1947 (¡60 años ha en pocos días!). El transistor, gracias al uso de materiales semiconductores, permitía su construcción en circuitos integrados, y esta fue la auténtica disrupción: poder dibujar circuitos electrónicos sobre un cristal semiconductor, de modo que si la tecnología de dibujo podía afinarse, los transistores y circuitos resultantes serían progresivamente más pequeños.

Puesto que ya se habían establecido las relaciones entre dispositivos conmutadores y la informática, la electrónica no creó nuevos ordenadores, pero sí permitió que se miniaturizaran, y que fueran ganando en prestaciones disminuyendo al tiempo su tamaño y su coste de fabricación, lo que está proporcionando lo que podríamos llamar _computación ubicua_.

En conjunción con la informática miniaturizada, camino de volverse ubicua, tenemos el desarrollo de Internet como medio de comunicación entre máquinas, que al estandarizarse permite un crecimiento y unificación que debe considerarse una tecnología disruptiva en sí misma.

La escalada de prestaciones disponibles en Internet se puede ver, una vez creados los protocolos básicos, como un efecto de multiplicación debido a que cada vez se teje una red mayor de servicios, apoyada sobre un número exponencialmente creciente de máquinas que poseen capacidades también exponencialmente crecientes, para las que se escriben programas que también pueden ser más complejos por el desarrollo de una tecnología intangible: la programación orientada a objetos.

Sin embargo, estamos acercándonos al límite de la miniaturización: dispositivos como el iPhone o el iPod touch podrían ser en realidad más pequeños… si no fuera por su pantalla. Queremos pantallas más grandes, que puedan utilizar el máximo número de dispositivos a la vez, y que, a ser posible, puedan crecer para ser incluso más grandes. Esa tecnología aún no la tenemos, pero se están dando pasos en esa dirección: las pantallas OLED pueden crearse sobre sustratos flexibles, y por tanto enrollables. Si unimos eso a una tecnología de detección de presión, podríamos tener pantallas ajustables que sólo tendrían activados aquellos pixeles expuestos, mientras quedan apagados los ocultos. Y la resolucion, de nuevo, depende de nuestra capacidad para _imprimir_ transistores en los sustratos, de modo que potencialmente podemos llegar a la resolución del papel, o al menos de una impresora láser color, en un dispositivo de visualización en tiempo real.

Y en relación a esto, se vuelven necesarias las tecnologías de independencia de la resolución. Apple comenzó a implementarla en Mac OS X desde el principio, al permitir que las posiciones tanto al visualizar como al imprimir pudieran ser fraccionarias, pero hasta Tiger cuando algo iba a acabar en la pantalla ya se hacía el ajuste a esa resolución final, y si había que combinar imágenes, la combinación se hacía sobre las resoluciones degradadas. En Tiger se comenzó a cambiar eso, pero los elementos de pantalla aún no se dibujan de forma independiente, sino utilizando imágenes que, al escalarse, provocan pixelación. Y en Leopard la tecnología está implementada, pero aún se producen algunos errores en la visualización, y no sólo con las aplicaciones más antiguas, por lo que no está activada por defecto.

Pero incluso a la hora de hablar de páginas web, en la bitácora _Surfin’ Safari_, ya se habla de independencia de la resolución, y de cómo extender las páginas web para que puedan verse bien en pantallas de altísima resolución, al tiempo que siguen siendo accesibles, sin un costo de descarga extra, en resoluciones más bajas.

De modo que, en mi modesta y poco relevante opinión, la próxima tecnología disruptiva será la posibilidad de disponer de pantallas de altísima resolución y formato adaptable, combinadas con sistemas de independencia de la resolución. Eso permitirá que existan sistemas de computación pequeños, pero que puedan crecer en caso de necesidad, y pudiendo asumir un tamaño de interfaz adaptable en todo momento.

Está claro que añadir capacidades _multitouch_ mientras se mantiene la flexibilidad en cuanto a la adaptación del formato de las pantallas es más que necesario… y el reto siguiente para seguir creando sistemas innovadores.


Comentarios

Una respuesta a «Sobre tecnologías disruptivas…»

  1. Estamos llegando al límite de la miniaturización, como tu mismo dices. Lo que provocará cambios bruscos tal vez tendrá que ver con temas como la Inteligencia Artificial, o con las propiedades emergentes de las redes sociales que se siguen formando en la web.

    Con respecto a sistemas de computación pequeños, combinados con sistemas grandes y mas caros. De algun modo también la web está evolucionando a que muchos programas se corran en internet y pues tendremos sistemas operativos en la red como EYEOS

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