No tengo mucho más que añadir al título: os deseo a todos un muy feliz 2008, y espero que me perdonéis el escaso número de artículos de los últimos tiempos… que me temo sólo puede empeorar, aunque intentaré que no llegue a frenarse nunca. Yo me conformo con que mi padre, que lo pasó muy mal a finales de 2007, y se ha recuperado casi del todo para tomarse las uvas con nosotros, siga estando perfectamente a lo largo de 2008…
¡Abrazos!