Hoy es uno de los días más felices de mi vida. Y en ello nada tiene que ver el que hoy sea San Juan de Dios, mi santo. En realidad, se trata de una felicidad un tanto particular, ya que sólo recuerdo un día comparable, y es el día que tuve en mis manos un ordenador por primera vez: un ZX81, con todo 1KB de RAM.
La razón para aquella felicidad, para muchísima gente, no existiría. Porque se trataba de la satisfacción de ver que un rectángulo negro con teclas, que se conectaba a la televisión, mostraba en aquella pantalla en blanco y negro una serie de números y sus cuadrados, números y sus cubos, números pares, números divisibles por tres… y todo simplemente pulsando teclas dibujadas en una lámina de plástico, pues el ZX81 ni siquiera tenía teclas de goma.
Veintiséis años después, tengo una sensación parecida, aunque más intensa, y soy más consciente de ella.
Esta noche, desde las cuatro de la madrugada hasta el mediodía, una antena de 30 metros de diámetro, casi 50 metros de altura, y 700 toneladas de masa, situada a menos de 100 metros de mi, se movía al compás de los comandos que enviaba desde los ordenadores de la sala de control. Cosas como enfocar el radiotelescopio (sí, también se enfocan las ondas de radio), comprobar la puntería, o realizar las observaciones, se convertían en series de órdenes para los motores del telescopio, y zumbidos de motores (uirrrrrrrrr…) que se escuchaban en la sala de control por medio de un simple altavoz multimedia para ordenadores personales, junto al continuo siseo de las bombas hidráulicas (psiu… psiu… psiu…).
Si tenemos en cuenta, además, el amanecer y el anochecer que se puede contemplar desde aquí…
La única pena es que me robaron mi cámara digital, así que las únicas fotos que puedo enseñaros son las de la página de IRAM:

Más fotos aquí.
Comentarios
12 respuestas a «Personal: Euforia desde Sierra Nevada»
Conozco la sensación (aunque desde telescopios ópticos, más pequeños, y no radio telescopios)… y la comparto! 😉
Buenas,
Pues felicidades dobles. Por la onomástica 🙂 y por esa estupenda sensación que tan bien has descrito al ponerte a los mandos de la *Enterprise* :)))
… y permíteme, ya que te “despistaron” la cámara, un pequeño regalo como pequeño agradecimiento por tus siempre interesantes comentarios 🙂
Saludos cordiales.
Muchísimas gracias, Alonso. Está tomada desde el OSN, ¿no?
Hola,
Pues no sé qué es el OSN (cateto que es uno…;) , está tomada justo desde la salida del telecabina que sube de Pradollano.
Saludos cordiales.
¡¡más astromático que nunca!!
Comparto esas sensaciones…. Tomar la cena en un sitio increíble, abrir la cúpula mientras atardece, un cielo aún más increíble y un complejo sistema robotizado que te acerca a las estrellas y como colofón un estupendo amanecer…
Pero observar de día es también maravilloso: levantarte al amanecer, colocar y preparar el sistema, _verle las vergüenzas_ al Sol con un instrumento aún más impresionante (para mí) y acabar a media tarde.
Bendita la suerte de los que tenemos esta oportunidad y afortunados los que la conocen.
http://www.astro.physik.uni-goettingen.de/~bruno/personal/canarias/pages/page_129.html
http://www.astro.physik.uni-goettingen.de/~bruno/personal/canarias/pages/page_67.html
http://www.astro.physik.uni-goettingen.de/~bruno/personal/canarias/pages/page_56.html
Hola, Alonso, el OSN es el Observatorio de Sierra Nevada, pero viendo la foto veo que está demasiado abajo… si hubieses mirado hacia tu izquierda al hacer la foto, habrías visto las dos cúpulas del observatorio óptico del IAA.
[…] Mis radio-observaciones nocturnas me tienen un poco desconectado esta semana de la bitácora, pero cuando se presentó Origami, la plataforma de PC ultramóvil (UMPC) de Microsoft e Intel, lo primero que pensé es: Newton en colores… venido a menos. […]
Tengo un amigo en el observatorio que está dispuesto a enseñarmelo cuando tenga el valor de llegar hasta allí con la bici. Despues de lo que tú cuentas tendré que ponerme más en forma y tener el valor de llegar desde Granada hasta todo lo alto. Mi foto de la excursión en bici hasta allí cerca de este verano no explicaba que sólo subimos desde el Dornajo, ¡¡¡que ya es bastante!!!
Gracias por el comentario, Pilar. Al menos ahora sí tengo fotos propias del observatorio… aunque realmente fue una pena no poder hacerlas con la nieve.
[…] Memoria de Acceso Aleatorio: Euforia desde Sierra Nevada […]
Comparto tu euforia por visitar el radiotelescopio. Es realmente algo maravilloso. Yo lo visité hace dos años, teniendo 16. Claro, fui para verlo nada más (por fuera y por dentro), pero no para manejarlo…
En realidad me quedé con las ganas de verlo funcionando, ya que cuando fui estaban en la semana anual de comprobación, y estaba todo parado. Por otra parte, gracias a ese detalle pudimos ver zonas que durante el funcionamiento no se pueden acceder.
En todo caso, es una experiencia inolvidable que espero repetir.
Saludos
Edmon