Es muy posible que ninguno de vosotros haya oído hablar del TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, o Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión), desde luego no en primera página de los periódicos, ni con un tiempo adecuado en los telediarios. Al menos en el Congreso de los Diputados aparece hay distintas comparecencias, aunque sólo en una comparecencia del Secretario de Estado de Comercio (perteneciente al Ministerio de Economía y Competitividad, MINECO), en julio de 2014, se informa del tratado.
El Secretario de Estado menciona solamente la dinamización del mercado, y las ventajas empresariales: hay frases como las siguientes (en cursiva porque son citas literales, excepto donde se usan corchetes para dar contexto):
- Mediante el TTIP buscamos eliminar todas las barreras que impiden que la integración económica y comercial [entre la UE y EE.UU.] sea plena
- Este acuerdo es amplio y abarca tres grandes pilares: el acceso a los mercados, los aspectos derivados de la regulación y un conjunto de reglas globales.
- [Acceso a los mercados:] Se negocia para tratar de aproximarse lo máximo posible al desmantelamiento arancelario total, si bien se prevé un trato especial para los productos más sensibles para cada una de las partes [se sigue de ejemplos como aranceles a las exportaciones de pescado, jamón.]
- [Acceso a los mercados:] Queremos mejorar sustancialmente el acceso recíproco a las compras públicas a todos los niveles de Gobierno, de modo que las empresas a ambos lados del Atlántico puedan competir en condiciones de igualdad. Esta apertura beneficiará a las empresas europeas de infraestructuras entre las que se encuentran las competitivas empresas españolas.
- [Aspectos derivados de la regulación:] El segundo pilar trata de los aspectos regulatorios y se refiere a las barreras técnicas al comercio, las medidas sanitarias y fitosanitarias, la regulación de sectores específicos y la coherencia regulatoria entre las normas de ambos bloques económicos.
- [Aspectos derivados de la regulación:] Se ha debatido mucho en los últimos meses ha sido la de la inclusión de un capítulo de protección de inversiones en el TTIP que incluya un mecanismo de solución de controversias inversor-Estado, ISDS, en las siglas en inglés. Este mecanismo no es nuevo para nosotros, pues España ha incluido un mecanismo de solución de disputas inversor-Estado en los 72 acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones que ha negociado con diferentes países desde hace veintitrés años.
- [Aspectos derivados de la regulación:] En las propias directivas de negociación del TTIP, aprobadas por todos los Estados miembros, se especifica que no se fomentará el comercio o la inversión extranjera directa mediante la reducción de los estándares nacionales medioambientales, laborales y relacionados con la salud y seguridad laboral ni mediante al ajuste de su regulación protectora y promotora de la diversidad cultural.
También menciona el ministro la web oficial de información de la UE sobre el TTIP:
http://ec.europa.eu/spain/sobre-la-ue/ttip/espana_es.htm
Si leemos las cinco cosas que hay que saber sobre el TTIP, deberíamos de quedarnos tranquilos. En ese documento la embajada USA nos cuenta que:
- El TTIP fomentará el empleo y el crecimiento.
- El TTIP no es simplemente otro tratado de libre comercio. Se trata de fortalecer toda la relación transatlántica, una asociación histórica y estratégica critica.
- El TTIP puede establecer estándares elevados e instigar nuevas normas para el sistema de comercio global. Los Estados Unidos y la UE tienen algunos de los sistemas regulatorios más avanzados del mundo y el TTIP se basará en nuestro compromiso compartido de fuertes regulaciones en el interés público.
- Ya estamos trabajando estrechamente con la UE sobre muchos de estos temas –y consiguiendo resultados.
- La segunda ronda de las negociaciones del TTIP se celebra en Bruselas [en noviembre de 2013].
De esas cinco, las dos últimas son absolutamente faltas de información para los ciudadanos. Pero ni siquiera sobre las tres primeras es realmente de color de rosa el TTIP.
Entre otras cosas, ése tratado incluye cláusulas de desregularización para las empresas de EE.UU. en las que se establece que las multinacionales EE.UU. que tengan sede(s) en la Unión Europea (UE) podrán acogerse a un régimen arbitral, fuera del ámbito jurídico nacional y europeo, que resuelva las disputas legales teniendo en cuenta la legislación de la corporación matriz. Pese a lo que indica el ministro, esto significa, por ejemplo, que esas multinacionales no tendrían que respetar las normativas europeas medioambientales que sí serían de aplicación para el resto de empresas. Y eso implica que al final las normativas europeas tendrán que relajarse para acomodarse a las EE.UU., o las empresas UE estarían en desventaja. Y lo mismo puede ocurrir con la legislación laboral.
En el TTIP, además, se institucionaliza el lobby empresarial: cuando se discuta cualquier normativa, hay que incluir a las asociaciones empresariales, en el marco de lo que llaman cooperación reguladora; esto es, las empresas pueden participar antes que los parlamentarios en la elaboración de normativas. Como ejemplo, durante las discusiones sobre el TTIP (y su acuerdo gemelo con Canadá, el Acuerdo integral de Economía y Comercio (Comprehensive Economic and Trade Agreement, CETA) tuvieron lugar 590 reuniones entre la Comisión Europea y representantes del lobby empresarial. En el 92% hubo presencia de empresas, mientras que sólo en pocos casos hubo asociaciones de consumidores y/o sindicatos.
Aún más grave: las negociaciones han venido teniendo lugar, si no en secreto, manteniendo un nivel de información bastante bajo de cara a la ciudadanía. El caso es que a los parlamentos se van a presentar los acuerdos ya en forma completa (sólo el CETA son 1500 páginas), con una presión para aceptar muy alta. Este 16 de noviembre Rajoy comprometió ante el G-20 su intención de apoyar el TTIP, sin que haya ningún tipo de consulta parlamentaria, y mucho menos a la ciudadanía.
Así que si consideras que debes hacer algo, se está organizando una petición que ya han firmado más de 900.000 ciudadanos de la UE para detener TTIP y CETA, y os invito a firmarla, haciendo clic en el siguiente enlace:
Y si podéis donar algo (yo ya lo he hecho), podremos contrarrestar un poco mejor la influencia de los lobbies empresariales en la UE.
ps. Si tomamos las declaraciones del Secretario de Estado como ciertas, no debería ser necesario preocuparse: éste párrafo parece bastante definitivo:
Estados Unidos desea que en el marco de estas negociaciones la Unión Europea modifique sus regulaciones respecto a los organismos genéticamente modificados, que considera restrictivas por la lentitud de los procedimientos comunitarios, o el uso de hormonas de crecimiento, que, sostiene, no está justificado científicamente. La Comisión, considerando que la legislación que se aplica en la Unión Europea está ampliamente basada en evidencias científicas, ha señalado —lo quiero subrayar— que las regulaciones básicas sobre organismos genéticamente modificados no serán objeto de negociación. El propio comisario De Gucht señaló explícitamente en febrero de 2014 que la Unión Europea no introduciría carne hormonada y punto final —leo literalmente lo que afirmó el comisario— e indicó que Estados Unidos tendría que aceptarlo o no habría acuerdo. Creo que la posición no se puede expresar con más claridad. Hay otras cuestiones que son sensibles, porque cada uno aplica un enfoque distinto, y sobre las que tal vez sea posible llegar a alguna solución que facilite los intercambios comerciales sin que ello suponga una reducción de los niveles de seguridad y salubridad que cada parte aplica en su territorio. Es importante también tener en cuenta que un acuerdo en el que se redujeran los estándares de protección no pasaría nunca por el Consejo ni por el Parlamento Europeo.
Pero claro, como decía el ministro en las citas que le tomé sobre regulación, ya existen muchos otros acuerdos de ese tipo. Y el resultado ha sido que en el 60% de las demandas contra empresas en los que un acuerdo de disputa extrajudicial estaba en marcha, los estados han perdido. Además, la jurisprudencia indica que, realmente, las empresas se pueden acoger a la normativa más favorable. Podéis encontrar algunos ejemplos en el informe de Naciones Unidas sobre esta clase de acuerdos. Así que la redacción del TTIP puede permitir esos casos que, por ahora, el Consejo de Europa no admitiría.
A continuación dice esto:
Otra cuestión sensible de la negociación, señorías, es la relacionada con la regulación social, laboral y medioambiental. Aquí me gustaría dejar claro que la idea general que está tras el acuerdo trasatlántico no es la de desregular, sino la de aproximar regulaciones entre las partes. Cabe señalar que los Estados Unidos y la Unión Europea disponen de estándares laborales, sociales y medioambientales muy elevados, de los mejores del mundo. El acuerdo no reducirá nuestros estándares ni contendrá disposiciones que pongan en entredicho la capacidad de la Unión Europea de regular su mercado laboral, sus estándares sociales y sus estándares medioambientales, lo que sí contendrá será un capítulo de diálogo y cooperación sobre materia laboral y sobre desarrollo sostenible.
Decir que la legislación laboral de EE.UU., que de las ocho protecciones básicas de la International Labour Organization (Rechazo al Trabajo Forzado, Igualdad de Remuneración, Discriminación en el Empleo, Libertad de Organización y Asociación, Libertad de Negociación Colectiva, Edad Mínima, Rechazo a la Explotación Infantil) sólo incluye dos (Rechazo al Trabajo Forzado y Rechazo a la Explotación Infantil), es tan avanzada como la de la UE es un chiste, y sólo eso debería hacernos pensar qué se está apoyando.
pps. Parece que España suscribe las 8 principales, pero también 125 convenciones adicionales… El Reino Unido (el país en el que los trabajadores tienen menos derechos laborales del núcleo de la UE) sólo ha ratificado 79 convenciones adicionales. Son un poco más que las 14 suscritas por EE.UU.